Las cadenas del orden

04.12.2021

Nos da miedo lo imprevisible. Nos han enseñado que lo mejor es la previsión, el tener el control sobre el devenir para que este sea tal y como lo definamos. Pero ¿no es acaso la incertidumbre lo que da valor a la acción presente?

 Se le ha cargado a la incertidumbre de connotaciones negativas, pues hay que ser fuerte para enfrentarse a ella y resulta más sencillo calificarla como mala y evitarla. Pero no siempre podremos hacerlo, no siempre podremos librarnos de la incertidumbre, porque no todo en la vida es orden, también hay locura. Hay sin razón que está fuera de nuestro alcance controlar. Lo imprevisible pertenece a la vida, es un aspecto inherente a ella, y tratar de eliminarlo supondría trascender a la vida misma. Así que sí, está complicada la cosa, no todo es sencillo y claro, pues toda luz que ilumina hace sombras. Podemos intentar estructurar el caos, imponer un orden, constituir una especie de cadena maquinaria que nos lleve al fin que hemos marcado. Con esta estructuración conseguimos seguridad, previsión, pero quitando toda posibilidad de sorpresa. Es como cuando vamos de viaje. Si planificamos las actividades de cada día y nos cerramos a ese plan, limitamos nuestra acción durante el viaje a hacer lo que hemos marcado y damos la espalda a sitios y momentos que por sorpresa podrían aparecer, y los evitamos por no encontrarse dentro del plan que habíamos estructurado. Con esto no digo que ordenar un poco nuestra vida sea algo malo, al contrario, está bien saber hacia dónde mirar, pero no podemos cerrarnos a todo lo que puede llegar en nuestro camino de imprevisto. En el más absoluto orden renunciaremos a la felicidad por la seguridad en cada paso, en la improvisación tendremos que renunciar a esa seguridad por la felicidad, que lo es tanto o más cuando es inesperada. No nos excedamos en tratar de determinar y estructurar el futuro, porque entonces viviremos con el miedo a alterarlo, viviremos atados por ese futuro. Sin embargo, no es fácil tampoco lanzarnos a la incertidumbre, hace falta valentía para abrazar el devenir. Pero el futuro incierto nos permite vivir el presente como queramos, sin nada que nos limite por miedo a romperlo o alterarlo. 

Hay un fragmento de la obra Los sueños de Einstein (Alan Lightman) que habla sobre unos individuos que llegan del futuro y dice así: "Sabe que, si provocara la menor alteración en cualquier punto, podría destruir el futuro. Al mismo tiempo, se ve obligado a presenciar todos los sucesos sin tomar parte en ellos, sin cambiarlos. Envidia a las personas que viven en su propio tiempo, que actúan a voluntad, desconocedoras de las consecuencias de sus acciones. Pero él no puede actuar. Es un gas inerte, un fantasma, una sábana sin alma. Ha perdido su condición de persona. Es un exiliado del tiempo" 

Exiliados del tiempo nos podremos volver si escribimos el futuro y volvemos al presente para seguir exclusivamente el camino para alcanzarlo. Pero, cuando todo pueda pasar, cuando todo sea posibilidad, se nos abrirá también toda posibilidad de acción en el presente. 

Si tienes cualquier duda o sugerencia puedes enviarla a viviryfilosofar@gmail.com
¡Pongamos al pensamiento crítico on fire!
Creado con Webnode Cookies
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar